Día 1 — Windsor: inicio suave, castillo, río y paseo infantil
🏰 Es mejor que el primer día no sea una «carrera», sino una bonita entrada al viaje. Tras llegar a Windsor, conviene instalarse en el hotel y dedicar el día al centro de la ciudad: un paseo alrededor de Windsor Castle, una breve visita al interior del complejo del castillo o al menos verlo por fuera, y luego bajar tranquilamente hacia la ribera del Támesis y Alexandra Gardens. Para los niños, Windsor es ideal porque aquí la atmósfera histórica no pesa con un aire «de museo»: las torres, las puertas, los guardias, las calles espaciosas, los escaparates de souvenirs y la sensación de una auténtica ciudad real funcionan casi como decorados de un cuento. Dentro del castillo, a los niños les suelen impresionar especialmente la casa de muñecas Queen Mary’s Dolls’ House, los enormes salones de estado y los materiales multimedia familiares; y si no apetece sobrecargarse después del viaje, se puede limitar la visita al recorrido exterior, los puntos para fotos y un relato sobre reyes y caballeros.
🌿 Después de una primera mitad del día intensa, conviene pasar al «modo respiro»: Alexandra Gardens, junto al río, es ideal para un pícnic, un helado y juego libre. Desde el centro se llega caminando en poco tiempo, y visualmente el lugar es muy agradecido: césped verde, vistas al castillo, agua, barcas y un ritmo familiar tranquilo. Es una buena forma de quitarse el cansancio del viaje antes del acontecimiento principal. Por la noche, lo mejor es acostarse pronto: al día siguiente merece la pena llegar a LEGOLAND a la apertura para aprovechar las atracciones más populares sin demasiadas colas.