Día 1 — Seattle: Pike Place Market, waterfront y el primer sabor de la ciudad
🚶 Empieza el viaje en Pike Place Market, un lugar donde Seattle se percibe no como un conjunto de atracciones, sino como un organismo urbano vivo. Aquí, entre puestos de pescado, café, flores y productos locales, se siente muy bien el pulso de la ciudad: portuaria, creativa, un poco húmeda por el aire oceánico y al mismo tiempo muy enérgica. Lo mejor es dedicar la mañana a un paseo tranquilo por los distintos niveles del mercado, las arcadas, las tiendas artesanales y las cafeterías: no es un sitio para «tacharlo» rápido, sino un espacio que se revela en los detalles, en el aroma del café tostado y en el ruido constante de fondo de la vida urbana. Después baja al paseo marítimo: desde el mercado hasta el waterfront suelen ser 10–15 minutos a pie, teniendo en cuenta escaleras y desniveles. Durante el día es lógico caminar junto a Elliott Bay, pasar por Seattle Aquarium y luego seguir hacia los muelles y Seattle Great Wheel. Con buen tiempo, el agua, los ferris y la línea lejana de las montañas crean esa escala pacífica tan especial por la que la gente se enamora del noroeste de Estados Unidos. Para la tarde deja una breve subida de vuelta al downtown o una cena junto al agua. Es un día sin prisas rígidas: con el vuelo, la aclimatación y las primeras impresiones, lo mejor es planear 6–8 horas con pausas para café, almuerzo tardío y descanso tranquilo.