Día 1 — Colombo: Galle Face, Fort y una tarde junto al océano
🚶 Colombo no es una «ciudad para tachar antes del vuelo», sino una introducción ruidosa, húmeda y llena de capas a Sri Lanka, donde la historia colonial, los distritos de negocios, los santuarios budistas, las tiendas de té y el viento salado del océano Índico se combinan en una imagen muy viva y cinematográfica. Para el primer día, encaja perfectamente una ruta suave de aclimatación sin sobrecargarse: empieza por la zona de Galle Face Green, una larga franja costera donde al atardecer se reúnen familias, vendedores de comida callejera, parejas enamoradas y aficionados a volar cometas. Este lugar no va de una «playa perfecta», sino de ambiente: aquí el océano es poderoso, el viento es fuerte y los atardeceres a menudo tiñen el cielo de tonos rosados y dorados. Después, pasea sin prisa hacia el antiguo distrito financiero de Fort, donde la geometría británica de las calles, las fachadas antiguas y los letreros modernos crean un contraste extrañamente atractivo. En Colombo no conviene intentar verlo todo de una vez: la ciudad se revela mejor en fragmentos cortos pero intensos, con una pausa obligatoria para tomar té, un zumo de frutas o almorzar al fresco.