Día 1 — Viejo Montreal y Viejo Puerto: calles históricas, cena y velada junto al agua
💞 Este es el comienzo más suave y bonito de un viaje romántico: paseo por Vieux-Montréal, basílica de Notre-Dame, plaza Place d’Armes, calles de piedra como Rue Saint-Paul y una salida tranquila hacia el Viejo Puerto. La parte activa del día es de unas 5–6 horas a un ritmo muy cómodo, con largas paradas para café, fotos y cena. Para una pareja, este es uno de los mejores lugares de la ciudad: arquitectura antigua, fachadas con ambiente, logística sencilla, mucha gente y buena iluminación por la noche, y junto al agua es fácil hacer un bonito paseo sin prisas. Por la mañana conviene empezar por el barrio histórico, durante el día entrar en la basílica y sentarse en un café, y en la hora dorada ir hacia el malecón y los muelles del Viejo Puerto. Aquí son especialmente agradables las vistas del río San Lorenzo, las zonas de paseo junto a Clock Tower Beach y la tranquila iluminación nocturna. La logística es simple: la zona es compacta, gran parte del día transcurre a pie, y se llega cómodamente al casco antiguo en metro hasta Place-d’Armes o Champ-de-Mars. En temporada cálida conviene reservar con antelación los restaurantes populares y las actividades nocturnas, y si llueve es cómodo alternar calles, museos e interiores. Por seguridad, no conviene ir tarde por la noche a tramos vacíos y alejados del malecón; es mejor quedarse en la parte central del Viejo Puerto, comprobar con antelación los horarios de la basílica y, si la cena termina tarde, volver en taxi oficial.