Día 1 — Biskek: Ala‑Too y museos
🚶 El centro de Biskek es compacto y verde: desde la plaza Ala‑Too (símbolo de la independencia del país) se abren vistas axiales hacia la cordillera Kirguís Ala‑Too, y en el perímetro se alzan los edificios y museos clave. Asómate al Museo Estatal de Historia: aquí se despliega la historia de las tribus nómadas, los kanatos y el periodo soviético; luego pasea por el parque de robles (Oak Park) y el bulevar Erkindik. En el Museo Nacional de Bellas Artes Gapar Aitiev hay una rara colección de ornamentos nómadas, bordados de seda, obras en corteza de abedul y fieltro (shyrdak), así como pintura de los periodos soviético y contemporáneo. Para sumergirte en el espíritu del viejo Frunze, visita la Casa‑museo memorial de M. V. Frunze con una casa de madera de finales del siglo XIX «incrustada» en el pabellón. Al atardecer, ve al polifónico bazar de Osh: especias, frutas secas, samsas y baklava llenan el aire de aroma oriental: un punto ideal para un primer acercamiento gastronómico a Kirguistán.