Día 1 — Barcelona: llegada, Diagonal Mar y paseo marítimo tranquilo
✈️ Después de llegar al aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, conviene solicitar con antelación la asistencia PRM al menos 48 horas antes: el acompañamiento está disponible desde los meeting points especiales de la terminal, y el personal ayuda a pasar el check-in, el control y a llegar al transporte. Para viajeros en silla de ruedas, con bastón blanco, discapacidad auditiva o movilidad reducida, esto reduce notablemente el estrés del primer día. Si viaja con silla eléctrica o scooter, los parámetros de la batería y del transporte deben acordarse por separado con la aerolínea antes de la salida.
🚕 El traslado óptimo para el primer día es un servicio de taxi adaptado o PMR-taxi reservado con antelación según la normativa metropolitana. Esto resulta especialmente cómodo si lleva equipaje, una silla plegable, dispositivos de asistencia o necesita llegar sin transbordos. Los taxis convencionales son numerosos en la ciudad, pero no todos sirven para transportar una silla grande, por lo que es mejor reservar un vehículo adaptado con antelación. Como alternativa de reserva, sirven los autobuses accesibles de TMB: son de piso bajo, con rampa y sistema kneeling.
🏨 Es mejor planificar el alojamiento en la zona de Diagonal Mar o Glòries: aquí el tejido urbano es más moderno, las aceras son más anchas, hay más hoteles con ascensor y mayores posibilidades de conseguir una habitación realmente sin barreras. Pero incluso al reservar una «accessible room», es importante confirmar por escrito los detalles: ancho de puertas, roll-in shower o ducha sin borde alto, barras de apoyo, espacio de giro, altura de la cama, tipo de alarma para huéspedes con discapacidad auditiva y la presencia de un baño adaptado exactamente en su tipo de habitación.
🚶 Por la tarde, un suave paseo de aclimatación por la zona de Diagonal Mar y hacia el mar. El paseo marítimo en esta parte de Barcelona suele ser más cómodo que el casco antiguo: pasos amplios, pavimento moderno, suficiente espacio para girar una silla y una geometría del recorrido más predecible. Aun así, junto al agua puede haber viento, tramos con baldosas, pequeñas pendientes en los descensos hacia la playa y vallas temporales por obras. Para viajeros ciegos o con baja visión, esta zona es más fácil de orientarse que las estrechas calles góticas, pero en los cruces sigue siendo necesaria la atención por ciclistas y corredores.
🍽️ Para cenar, es mejor elegir un local en un barrio moderno cerca del hotel: los edificios nuevos suelen tener entrada sin escalones, espacio amplio entre mesas y baño adaptado. Antes de la visita conviene confirmar no solo la existencia de una rampa, sino también el ancho de los pasillos entre mesas, el nivel de ruido, la posibilidad de sentarse en una zona tranquila y la existencia de menú en texto. Para viajeros sordos o con discapacidad auditiva son más cómodos los cafés con buena iluminación del rostro del interlocutor y sin música de fondo demasiado alta.