Día 1 — Constanza: casco antiguo, puerto y paseo marítimo
🚶 Constanza es una de las ciudades más atmosféricas del lago de Constanza, donde las fachadas medievales, las plazas tranquilas, los campanarios y el brillo del agua forman un paisaje casi cinematográfico. Es la ciudad más grande de la orilla alemana del lago de Constanza, y aun así no se siente como una metrópoli sobrecargada: aquí apetece no tener prisa, caminar, girar hacia los arcos, salir al agua y detenerse por las vistas del puerto y de los Alpes. Empiece el día en el casco antiguo: alrededor de Marktstätte, Rosgartenstraße y Münsterplatz se ha conservado un tejido histórico denso con casas de distintas épocas, pequeñas tiendas, cafés y pasajes estrechos, donde se percibe especialmente bien la ligereza del sur de Alemania, casi mediterránea. No deje de llegar hasta la catedral de Constanza Münster Unserer Lieben Frau, que durante siglos fue el centro espiritual de la región, y después baje hacia el puerto. Allí le recibirán la famosa estatua giratoria Imperia, los barcos blancos de paseo, las gaviotas, los muelles y una panorámica abierta sobre el agua. Por la tarde, reserve tiempo para un paseo tranquilo junto al lago y por el Stadtgarten: es la mejor manera de entrar suavemente en el ritmo de la región, sin sobrecargarse con museos ni largos desplazamientos. Para este primer día conviene prever 5–7 horas con pausas para café, almuerzo y descanso junto al agua.